Juan María Segura.»educación y aprendizajes son el maridaje conceptual basal sobre el que debemos desplegar diseños»

1.¿Qué profesor o profesores marcaron su vida escolar desde lo positivo? Lo puede ejemplificar. ¿Ellos le ayudaron a encontrar su vocación por querer ayudar a que tengamos un mejor futuro?
Javier Aduriz, un profesor de lengua que disfruté en la escuela secundaria. Más tarde supe que se convirtió en un gran poeta y hombre de letras de nuestro país, y que desafortunadamente falleció en 2011 a los 63 años. Recuerdo con mucha nitidez la forma apasionada en la cual se refería a la estructura de las oraciones. Se emocionaba y encontraba belleza en su disciplina, era un lingüista enamorado, y eso le confería una luminosidad como profesor que no encontré en otros lados, ni siquiera en universidades del extranjero en donde cursé estudios de posgrado. Las clases de Aduriz era odas, rendía homenaje a la lengua, y su principal preocupación como docente era ayudarnos a ingresar en ese mundo que él conocía y admiraba.

2.¿Qué es la educación inclusiva: alumnos normales o simplemente alumnos?
Es una enunciación confusa, pues la educación es, por definición, inherente a todo ser humano (y a otros seres vivos, claro) y, por lo tanto, completamente inclusiva. Si en la práctica no ocurre de esa manera, es o por mal diseño del sistema educativo o por errores de implementación, pero no porque exista alguna condición inherente a la propia definición de su práctica. La educación se ocupa (o debería) de extraer aquello que cualquiera posee en potencia. Si alguien posee algo en potencia, sea grande o chico, importante o intrascendente, entonces ese sujeto es un aprendiz. El aprendiz de cualquier raza, edad, credo y condición ofrece una potencialidad que la educación, sin restricciones, debería ayudar a realizar. Por lo tanto, descreo de aquello que llamamos educaciones inclusiva, y desaliento la práctica de ponerle etiquetas confusas a distorsiones de nuestras prácticas. Educación y aprendizajes son el maridaje conceptual basal sobre el que debemos desplegar diseños y acuerdos institucionales consistentes y conducentes.

3.Emanuel Kant decía: “la educación es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que su naturaleza es capaz” entonces le pregunto porque hay tanto alumnos crónicos en las Universidades de Argentina? ¿Falla la articulación con el último año del secundario o no sabemos trabajar en equipo?
Esta situación se da por una combinación de elementos. Por un lado, el diseño universitario actual es anticuado, poco dinámico, rígido y poco estimulante, y en general se ocupa de transmitir contenidos desactualizados de un mundo nostálgico, así que el compromiso de sus habitantes (alumnos y docentes) con el proceso de aprendizaje es errático. En segundo lugar, salvo en aquellas situaciones en donde la demora acarrea un costo económico, en el resto de las instituciones no está implementado ningún mecanismo de ‘castigo’ o penalidad por desarrollar esa trayectoria crónica y de eternización. Finalmente, y creo es lo más trascendente, los estudiantes perciben que el mundo del trabajo no valora especialmente un esfuerzo realizado de otra manera. O sea que ven un beneficio incierto frente a la idea de completar los estudios en tiempo y forma. Esto, de ser así, hablaría de una mala coordinación entre universidad y el mercado del trabajo en cualquiera de sus formas e industrias.

4.¿Por qué se piensa en el imaginario social que la escuela esta para solucionar todo? ¿Es la última caja de resonancia de nuestra sociedad?
La escuela ha tenido un rol igualador y de movilidad social innegable en nuestra historia, y por eso en nuestra mente ocupa un lugar tan importante. Sin embargo, cuando pensamos la escolaridad hoy en día, tomamos esa historia como un dato cierto y omnipresente, sin ajustar con precisión el dato innegable de que esta escuela, en la que se aprende poco y mal, es un diseño de política educativa que no dialoga adecuadamente con la época. Este desajuste en nuestra percepción entre aquella y esta escuela está demorando que reinventemos los políticas de escolaridad, mientras las familias siguen migrando hacia la escuela paga de gestión privada, que ya concentra casi el 35% del alumnado escolar del país. Así, en las últimas décadas, la escuela de gestión estatal se ha afianzado como un depósito de aparcamiento de chicos y chicas que, como gran beneficio, reciben un vaso de leche, pero no aprende lo que deben.

5.Por último, una frase para usted o comentario sobre la educación que le hay impactado últimamente.
Recuerdo dos frases que provienen de afuera del mundo de la educación que considero relevantes para este debate de la nueva educación. Por un lado, una pequeña frase dicha por uno de los fundadores de Google, Sergey Brin, en una entrevista que le hicieron a principio del años 2016 en el Foro Económico Mundial. Luego de presentarlo como uno de los grandes protagonistas y actores de este nuevo mundo de la cultura digital, le solicitaron que haga un poco de futurología. Y él dijo “no tomen muy en cuenta lo que tengo para compartir”. Siempre estamos intentando adivinar, para alivianar nuestro trayecto, y así evitar experimentar el costoso proceso de prueba y error que explorar supone. Sin embargo, Brin, con mucha sencillez y humildad (para desilusión de muchos) nos dice que, en este momento de la historia, la raza humana no puede evitar el proceso de experimentar a escala, y que allí todos debemos aprender, y ninguno debe dar cátedra.

La otra frase, más simpática, la escribió el gran Antón Ego cuando dijo “lo nuevo necesita amigos”. Usted me dirá, ¿quién es Ego? Es el personaje de ficción incluido en la película Ratatouille responsable de juzgar la calidad de los restaurantes en Francia. No le voy a contar la zaga de esa historia de dibujos animados, pero sí me quiero detener en la carta que este crítico publica hacía el final de la película, emitiendo su juicio sobre la experiencia vivida durante su visita al restó:

“…La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos, arriesgamos poco, y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio, prosperamos con las críticas negativas, divertidas de escribir y de leer; pero la triste verdad que debemos enfrentar es que, en el gran orden de las cosas, cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica. Pero en ocasiones el crítico sí se arriesga cada vez que descubre y defiende algo nuevo. El mundo suele ser cruel con el nuevo talento, las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos.
Anoche, experimenté algo nuevo, una extraordinaria cena de una fuente singular e inesperada. Decir solo que la comida y su creador han desafiado mis prejuicios sobre la buena cocina, subestimaría la realidad. Me han tocado en lo más profundo. En el pasado, jamás oculte mi desdén por el famoso lema del Chef Gusteau “Cualquiera puede cocinar”, pero al fin me doy cuenta de lo que quiso decir en realidad: no cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado. Es difícil imaginar un origen más humilde que el del genio que ahora cocina en el restaurante Gusteau, y quién, en opinión de este crítico, es nada menos que el mejor Chef de Francia… Pronto volveré a Gusteau hambriento…”

La referencia es simpática y sencilla, pero poderosa y relevante. Así como no cualquiera puede ser un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado, lo mismo aplica para la innovación educativa. No todo lo que hagamos para mejorar los aprendizajes será innovador, pero la innovación puede provenir de cualquier combinación novedosa de recursos. Administrar bien, reformar, clarificar objetivos, medir, comunicar a tiempo, establecer mejoras en los procesos, son todas acciones convenientes y a veces poderosas para modificar los aprendizajes en determinados contextos, pero no por ello debemos incluirlas dentro de aquello a lo que llamamos innovación. La innovación, por su propia definición, incluye novedades, es original, no tiene referencias o patrones contra los que cotejar, y por ello demanda una gran audacia. Quienes innovan, arriesgan; se enfrentan con los prejuicios de la época y las prácticas de la disciplina, generando tensión, desconcierto, desconfianza. Por eso Ego declara que el mundo suele ser cruel con el nuevo talento y las nuevas creaciones, lo cual aplica tanto para esta ficción como para el actual debate educativo.

Gracias Juan María
Perfil de Juan María Segura: Consultor, profesor y asesor especialista en educación & tecnología, con amplia experiencia de gestión en el sector privado, público y en organizaciones de la sociedad civil.

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